Twitch y product placement

Últimamente consumo más contenido en streaming por Twitch. Rellena acústicamente mientras trabajo o hago otras cosas. No necesito prestarle atención, solo necesito que esté ahí.

Pero no puedo evitar advertir que Twitch tiene algunas carencias graves en algunos aspectos, y uno de ellos es el de declarar el product placement.

Hace unas semanas, Tom Scott publicaba un vídeo que roza la obra maestra donde se cuestiona por qué se han fabricado leyes adhoc a plataformas como Instagram o YouTube, en las que se exige a influencers que declaren en la descripción o en el vídeo que su contenido tiene contenido promocional. Estas leyes no afectan a televisión, cine y música.

En Twitch, bastantes canales de gaming tienen logos en pantalla de marcas que se van alternando, de fabricantes de componentes de ordenadores, tarjetas gráficas, bebidas energéticas… A veces alguna referencia a alguno de estos patrocinadores… y aunque a título personal a mi me da igual, y en el fondo estoy de acuerdo con Tom en que es absurdo legislar exclusivamente el área online mientras se hace la vista gorda con otros sectores que también mueven dinero, pero me pregunto cuánto tardarán en legislar Twitch también.

Emitir en Twitch vs Emitir en YouTube

Durante 2020 he pasado bastantes horas emitiendo en vivo por internet a través de YouTube, y eso ha cambiado mucho mi percepción ante el arte de emitir en directo frente a lo que hacía en años anteriores.

Eso significa que he empezado a ver Twitch con otros ojos. Sobre todo comparado con lo que tengo más acostumbrado actualmente.

No sé si voy a quedarme en Twitch o no, pero he encontrado algunas cosas interesantes sobre la plataforma que lo hacen un poco más atractivo comparado con YouTube.

  • No quemo la marca. Ciertos contenidos que tengo en mente emitir entran en conflicto con lo que representa la marca makigas y no me parece prudente emitirlos en mi canal de YouTube.
  • No estropeo tanto las estadísticas de mi canal de YouTube. Este es uno de los puntos que más me interesan, porque últimamente estoy intentando subir contenido de calidad que me facilite el plan de expansión, el cual debería llegar este año por fin. Como no estropeo las estadísticas; por lo tanto:
  • No enfado al algoritmo. El algoritmo de YouTube se ofende fácilmente y con los planes a futuro que tengo para mi canal, eso no me interesa, porque eso podría suponer menos impresiones y menos ocasiones de aparecer en los buscadores. (A mi canal no le interesa la relevancia en el tiempo, le interesan los buscadores)

Y sobre todo, un aspecto que no pensé hasta 2020 que me iba a importar tanto:

  • No le tengo que prestar tanta importancia al VOD. Quizá haya contenido que valga la pena preservar de forma seleccionada, pero conservar íntegramente y de forma infinita streams de 2 horas de duración en los que tampoco pasa gran cosa.

Pequeños detalles sobre los átomos en Erlang

La semana pasada empecé a publicar mi curso de Elixir en YouTube, y la recepción está siendo buena e incluso algo mejor de lo esperado. Intento ir lento para ponerlo fácil a quien nunca haya trabajado con este tipo de lenguajes, pero a la vez intento ir rápido para satisfacer a quien esté intentando seguirlo según lo subo (aunque casi sería mejor esperar un par de meses antes de verlo del tirón…)

Uno de los vídeos que subí ya habla sobre los átomos. Es un tipo de datos interesante para representar valores constantes que equivalen a su propio nombre. Al principio puede sonar raro. Al menos a mí me lo sonaba cuando vi por primera vez el concepto en Racket durante la universidad. En Racket, se les llama quotes, y se utiliza la tilde en vez de los dos puntos. Por ejemplo, 'banana, pero el principio es el mismo.

Una cosa que para no hacer un vídeo de nivel introductorio tan complejo no cuento, es que en la máquina virtual de Erlang, cada vez que se declara un átomo, se registra en una tabla de átomos (o Atom Table), que se comporta como un diccionario de átomos conocidos por la máquina virtual.

Si las operaciones que trabajan comparando átomos son rápidas (por ejemplo, x == :ok), lo es porque una vez que todos los átomos están indizados, a nivel interno la máquina virtual de Erlang no trata a un átomo como su valor, sino como su posición en la tabla, así que al final los átomos se gestionan también como números que representan posiciones, y sólo en el momento de comunicar un átomo al exterior es que vemos su representación alfanumérica.

Hablo siempre de alfanumérico porque un átomo contiene letras y caracteres del alfabeto, pero es importante distinguir que los identificadores en Elixir entienden de Unicode, y que por lo tanto, otros alfabetos diferentes también pueden ser codificados en átomos (:Βόρειος, mismamente).

Otra particularidad interesante es que el recolector de basura de Erlang nunca va a recolectar átomos que hayan caído en desuso. De modo que con el tiempo, la máquina virtual de Erlang va a tender a absorber todos aquellos átomos que hayan sido empleados. Dado que en Erlang ciertas construcciones como los propios nombres de los módulos o las listas de argumentos también se codifican con átomos, estas construcciones también van a tomar espacio.

Además, la tabla no es infinita. Los límites declarados por la máquina de Erlang avisan que, salvo que se modifique como parámetro al iniciar la máquina, como mucho se podrán declarar 1.048.576 átomos en la tabla. ¿Qué pasará cuando se alcance ese límite? Que la máquina fallará, como podemos probar rápidamente con este pequeño script:

for x <- 1..1048577, do: x |> Integer.to_string |> String.to_atom

Es una forma un poco fea y barata de generar 1.048.577 átomos a partir de cadenas de caracteres que generamos a su vez a partir de los números de un rango. Cuando ejecuto esto en mi máquina, la máquina de Erlang falla:

$ elixir foo.exs 
no more index entries in atom_tab (max=1048576)
Crash dump is being written to: erl_crash.dump…done