Etiqueta: linux

  • Llevo años utiliando KeePass para gestionar las contraseñas de mis sitios web. Mi base de datos tiene a estas alturas probablemente 6 o 7 años y ha sido usada a través de múltiples aplicaciones que son capaces de comprender el formato de la base de datos.

    En este momento, la aplicación que utilizo en mis ordenadores para poder acceder a mi base de datos es KeePassXC. Como es multiplataforma, es muy fácil de instalar en todas partes: Windows, Linux, FreeBSD, MacOS… Por otra parte, también he usado aplicaciones para Android en el pasado, y ahora que uso iOS e iPadOS, utilizo KeePassium acceder a las contraseñas ahí.

    KeePassium se vuelve mucho más directo y personal, por ejemplo, cuando se activa el desbloqueo con huella o con Face ID, para evitar tener que teclear todo el rato la contraseña. Esto también me resulta práctico si tengo que desbloquear una contraseña en algunos sitios donde no me gustaría que alguien me viese pulsar teclas en la pantalla de mi móvil, como es el transporte público. También soporta integración con el autocompletado de contraseñas nativo de iOS.

    No mucha gente sabe que una base de datos de KeePass vale para algo más que para guardar usuarios y contraseñas. Cada entrada de KeePass soporta archivos adjuntos y otro tipo de datos extra, de modo que aquí algunos trucos avanzados que uso en mis bases de datos:

    • Gracias a la función de archivos adjuntos, utilizo mi base de datos de KeePass para guardar otro tipo de cosas que no son contraseñas. Una copia de mis claves SSH, una copia de mi certificado GPG, los PKCS de la administración pública, y el keychain que hace falta para firmar APKs antes de subirlos a la Google Play Store.
    • La función de atributos también es ideal para guardar notas secretas, por ejemplo, con los códigos de un solo uso necesarios para recuperar una cuenta que tenga activo el 2FA en caso de emergencia.
    • Algunas copias de seguridad de archivos sensibles, como el archivo que uso para controlar mis finanzas personales, también lo puedo cargar como adjunto en una entrada de KeePass que no tiene contraseñas ni nada.
    • Es posible utilizar KeePassXC también como proveedor OTP, en vez de aplicaciones del móvil tipo Google Authenticator. Esto lo pongo a prueba constantemente en mi ordenador del trabajo, donde tengo otra base de datos diferente para las cuentas del trabajo, y funciona de forma excelente.
    • Es posible personalizar las carpetas y las entradas con iconos propios. KeePassXC también tiene la opción de descargar automáticamente el favicon de un sitio web para emplear como icono, lo que hace más fácil ubicar una cuenta en una tabla muy grande gracias a que se puede encontrar por el icono.
    • Aparte de crear contraseñas aleatorias y asociarlas automáticamente a nuevas entradas en la base de datos, es posible usar un generador independiente que no está conectado a nada, pero que te deja igualmente copiar la contraseña generada. Empleo esta función bastante en el trabajo para generar contraseñas aleatorias cuando me piden que registre en algunas aplicaciones de intranet cuentas de usuario de otras personas, si luego voy a tener que mandarles una contraseña inicial. Al margen de que se acuerden de cambiarla o no luego, por lo menos es más seguro que iniciarla a 123456.
  • Este mes espero actualizar mi partición de GNU/Linux a Fedora 36. Las primeras betas de Fedora 36 ya han salido y según el calendario, está previsto que salga el 19 de abril. Para entonces, deberé tener lista una copia de seguridad de mis archivos, mis aplicaciones más importantes y mi configuración de OBS, ya que mi intención es formatear y reinstalar para poder hacer limpieza (y tal vez probar btrfs).

    Está previsto que FreeBSD 13.1 salga el 26 de abril. Recientemente quité la partición física de FreeBSD 13 de mi ordenador por una serie de cuestiones que ya ampliaré en otro momento, pero mi intención es igualmente montar una máquina virtual cuando salga la compilación RELEASE.

  • La edad dorada del modding

    Esta semana ha sido noticia la filtración del código fuente de Windows XP (y de otros productos de Microsoft) en internet. Multitud de interesados y periodistas se han metido a mirar en las tripas en busca de tesoros y, por supuesto, los trofeos han tardado poco en salir.

    Entre carpetas, han hallado un tema visual para Windows XP basado en el viejo diseño que tenía el primitivo MacOS X de Apple. Este tema es inédito porque nunca vio la luz (se trataría de una versión interna y primitiva, e imagino que el departamento legal ni querría saber nada de él), ya que lo que el resto asociamos a Windows XP es su famoso diseño y colores, Luna.

    Captura de pantalla de Windows XP
    Luna. (Wikimedia Commons)

    Todo esto me hizo recordar los buenos tiempos que nos dejó la década pasada hace tres lustros la personalización. Recuerdo haber tenido que reinstalar mi sistema operativo en multitud de ocasiones después de haber sobado tanto algunas de las DLLs del sistema que ni el propio Windows las reconocía como suyas.

    Que Microsoft tuviese su propia versión interna de un tema tipo Aqua es llamativo, porque también es uno de los primeros riceos que recuerdo de mi máquina, tanto en Windows como en Linux, donde las opciones eran aún más grandes. Pero, evidentemente, también recuerdo el Vista Transformation Pack, para aparentar que «no es tan vieja mi máquina, puede parecer moderna». Y, años después y paradojas de la vida, la Clasic Shell para hacer que mi máquina no pareciese tan moderna en los días de Windows 7.

    El modding de sistemas operativos y la personalización radical del sistema realmente es una idea tan vieja como los propios sistemas operativos. El Winamp Skin Museum, que apareció en foros hace ahora un par de semanas, es un buen testimonio de las posibilidades de personalización de finales de los 90 a principios de los 2000. O sea, no es una cosa reciente.

    Sin embargo, el modding de la década de los 2000s llega en un punto interesante en el que internet se ha expandido lo suficiente como para crear nuevas comunidades en el contexto de las primeras redes sociales. Conexiones a internet más rápidas y más y mejores herramientas de diseño gráfico que lo que había antes. Y a la vez, en esa época los sistemas operativos todavía permitían cierto grado de personalización debido a la falta de restricciones y medidas de seguridad como las que traen hoy en día. En Twitter y Mastodon, la cuenta @osxthemes publica capturas de pantalla con temas para MacOS X, donde también hubo una época en la que esto también era posible.

    Hoy en día, la personalización sigue estando ahí, pero cada vez está más arrinconada. Aún hoy, como en los viejos tiempos, siguen existiendo versiones de UXTheme para Windows 10. Sin embargo, tanto Windows como macOS tienen medidas de seguridad mucho más estrictas para impedir que se hagan modificaciones no autorizadas al sistema operativo. Siempre en nombre de la seguridad y de evitar malware, aunque sea a costa de impedirte como administrador de tu ordenador tocar dentro de ciertas carpetas privilegiadas.

    Supuestamente, el mundo GNU/Linux sigue siendo más liberal con la modificación, pero la última vez que usé GNOME seguía teniendo que dar demasiados clics para poder escapar de la influencia de Adwaita (a pesar de que haya mejorado muchísimo estéticamente respecto a las primeras versiones). Otros entornos de escritorio opinionados, como Pantheon, también son igual de reservados a la hora de permitir hacer cambios a su interfaz.

    Por supuesto, hoy día mis intereses han cambiado y ya no le doy tanta importancia a esto. Cuando tengo que sentarme a trabajar con un ordenador, lo único que quiero es completar mis tareas en la menor cantidad de tiempo. No le presto atención ni al tema que esté usando, ni siquiera a los temas de colores o las tipografías con las que escribo en mis entornos de programación. Sin embargo, no puedo evitar pensar en que he tenido suerte creciendo en una época en la que sí se dieron las condiciones para que, de verme interesado por lo de modificar el aspecto de mi máquina, haya tenido las herramientas y el permiso por parte de mi propia máquina para poder llevar esa creatividad al límite, aunque el precio a pagar fuese tener que formatear el sistema después de casi romperlo.