Un exceso de newsletters

Minientrada

Twitter anunció la compra de Revue, y ha pasado a modo gratuito buena parte del servicio, bajando también los costes de la versión premium. ¿Que qué es Revue? Una alternativa a Substack.

Ya he hablado sobre estas cosas. Las newsletters en sí no están mal como alternativa a las redes sociales, pero resulta complicado de gestionar todo lo que se recibe a larga escala. Pueden quedarse en la bandeja de entrada esperando días su momento de ser leídas, pero mi experiencia haciendo esto es que al final elimino de golpe 10-15 e-mails una vez por semana. Aparte, le veo varios problemas:

  • No es anónimo, porque tengo que dar mi e-mail para formar parte de una lista.
  • No es gratis para quien publica, porque muchos proveedores cobran cuotas por tener más de un determinado número de suscriptores en esa lista. Esto quita voces interesantes que podrían crear una newsletter y no lo hacen porque hay que pagar, o provoca que algunas newsletters busquen estrategias de monetización (esperemos que sin involucrar hacer cosas feas con la lista de e-mails).
  • Algunas newsletters se han “desuscrito” de mí automáticamente simplemente porque, como mi e-mail lo leo en modo texto plano, no puedo descargar y ver los pixel beacons, por lo que cuento en sus listas como un seguidor inactivo.

Un año federando en Mastodon

Se cumple un año desde que configuré toot.danirod.es y lancé mi primer toot. ¿Alguna conclusión que sacar este año?

Evidentemente, cuando decidí probar Mastodon, quise configurar mi propio nodo. Podría haberme dado de alta en mastodon.social o en algún nodo popular, pero consideré que si el propósito de Mastodon era participar en una red federada, no tenía mucho sentido entonces unirse a un nodo centralizado y ya de por sí con un exceso de población.

¿Configuración técnica? Un dolor de muelas. Mastodon es un software que requiere correr varios microservicios. La aplicación web principal, el servicio de streaming, y el Redis que alimenta ese servicio de streaming. Por supuesto, la única opción oficial es Docker. Probar Mastodon prácticamente requirió cambiar la arquitectura de mi servidor web, un Debian en el que todo estaba instalado sobre la propia máquina raíz, para dockerizar toda la infraestructura. Tuvo sus cosas buenas, como que una vez dockerizado todo, la migración de Debian 8 a Debian 10 se hizo en un suspiro -a costa de un cierto overhead en el consumo de recursos de mi máquina que me sigue molestando a día de hoy, y algún contenedor reiniciándose o fallando cada poco tiempo.

Otro dolor, el almacenamiento. Si vas a participar en la red federada tienes que tener en cuenta que los toots que recibas de otras instancias se van a guardar en tu propio sistema de almacenamiento. Tu base de datos debe estar preparada para guardar toots, y en función de cómo de grande sea tu red, habrá más o menos toots. Y si esos toots tienen adjuntos, también se va a guardar una copia en tu sistema de almacenamiento, local o S3. Así que mejor contar con sitio.

¿Ha intentado mi máquina acceder a contenido ilegal? Por el momento, tampoco me consta; aunque tiene trampa porque no estoy participando en relés ni nada por el estilo. Para mi nodo de Mastodon, si no tootea una cuenta que siga, o no lo retootea una cuenta que siga, no existe. Considero que este punto es esencial, porque es uno de los puntos que más me preocupa, debido a que no siempre se puede controlar el origen de los toots, y debido al anonimato que a veces entregan las instancias, te pueden comprometer con contenido cuestionable o directamente ilegal.

Para que mi instancia descargue una copia de un toot, lo tiene que publicar una cuenta que siga. Las cuentas que sigo pueden hacer retoot y eso implica que también se descargan toots que compartan. El único riesgo está en las respuestas que reciban los toots de las personas que sigo (o yo mismo), ya que eso provoca que Mastodon se descargue información sobre esa cuenta, y si tiene toots fijados, también sus toots fijados.

Seguridad. ¿He sido hackeado? Hasta el momento no. Es un nodo pequeño con el registro desaprobado en el que sólo existe mi cuenta y las de algunos de mis proyectos. Me ocupo de tener mi docker-compose actualizado, así que no voy muchas versiones por detrás.

¿Estoy contento con Mastodon? Sí y no. Resulta curioso e innovador poder participar en una red descentralizada en la que sé que los datos están bajo mi control. Si acaso, mis únicos problemas en este año con Mastodon son:

  • El descubrimiento. Seguramente sea peor porque no participo en relés, pero es dificil descubrir cuentas nuevas. Alguna vez he cotilleado los feeds públicos de otros servidores como Fosstodon, BSD Network o Functional Café, en busca de contenido interesante, pero no siempre es fácil encontrarlo. Esto puede ser visto como una ventaja o una desventaja en una red federada.
  • La carga. Mastodon pone a mil mi pobre servidor. He tenido que alquilar más almacenamiento para no tener el disco siempre lleno. Y sin embargo el uso que hago de él es residual. Pleroma es una alternativa que consue muchísimos menos recursos, y aunque ambos proyectos hablan ActivityPub y hay sobre el papel un camino de transición para cambiar Mastodon por Pleroma sin que nadie note la diferencia ni pierda seguidores o seguidos, es complicado debido a que son esquemas de datos diferentes y hay que ir con cuidado.
  • La utilidad de los mensajes. Instancias como Mastodon.social son mucho más políticas, pero es un tipo de politiqueo que no encaja con mi manera de pensar ahora mismo. Como digo, las redes en las que más bicheo son Fosstodon, BSD Network y Functional Café. Se ha convertido en una red en la que enterarme de cosas y datos interesantes sobre computación y programación.

¿Qué dices que has hecho estas vacaciones?

Estaremos de acuerdo en que el verano de 2020 va a ser recordado como el verano más raro que hayamos tenido en años. Al menos para las personas responsables, no para las que se vuelven a comportar como si nada de lo que hubiese pasado estos meses haya sido real. De cualquier modo, un año tan mediocre a nivel emocional, en el que todas las expectativas que me puse a finales de 2019 han quedado desvanecidas, merecía unas vacaciones aburridas a su altura.

Este semestre, en vez de centrar mis vacaciones en los demás, o en mí pero a nivel profesional, mirando cómo cultivarme mejorando mis habilidades como desarrollador, las he invertido en mí a nivel emocional. Después del caos de los últimos meses, lo que más busco son maneras de mantenerme calmado y relajado.

He aprovechado las vacaciones para romper mi cuarentena y encontrarme de nuevo con amigos. Chocando codos en reuniones pequeñas, eso sí. El dónde daba igual (siempre que fuese en la calle, claro). Me gustaría poder venir presumiendo de no haber pisado una terraza en esta quincena, pero no va a ser así. Al menos sólo ha ocurrido una vez y de manera responsable. Dudo que sea eficaz lo de quitarse la mascarilla por el asa sólo cuando estás bebiendo, en términos de estar tocándola, pero he cumplido con lo de llevarla puesta mientras la bebida estaba en la mesa y no en mi mano. Algo que de forma preocupante no veo que todo el mundo haga.

En cuanto a lo demás, ,lo que he buscado estas vacaciones ha sido simplificar estímulos digitales. Lo podríamos llamar menos es más. Estamos rodeados de pantallas que suenan, vibran y muestran mensajes todo el tiempo. Eso tiene efectos positivos (como hemos visto este año cuando ha sido la única manera de hablar con gente), pero también efectos negativos (como la sobreexposición a información de no mucha calidad).

Captura de pantalla de la aplicación Tiempo de uso
Una captura de pantalla de la aplicación Tiempo de Uso mostrando datos de hace un par de semanas, sólo de mi teléfono móvil.

Me he quitado cosas nocivas, en las que se gasta mucho tiempo en algo que realmente no aporta demasiado, para volver a llenar el hueco que dejan con cosas que aporten más valor.

En cuanto a los menos, a por lo que he ido es a por las redes sociales fundamentalmente. He desactivado mi cuenta de Twitter personal, y he cambiado la biografía de mi cuenta de Twitter del canal para avisar que no iba a mirar notificaciones. (Mi intención no es perder la cuenta, de todos modos, así que antes de que pasen los 30 días que te da Twitter para arrepentirte, la volveré a activar.)

Han caído muchas aplicaciones de mis pantallas. Fuera Twitter, fuera YouTube Studio, fuera comentarios de YouTube. En cuanto a Instagram, pese a que hace unos meses que no cargo contenido ni veo fotos, sigo usándola para hablar con amigos mediante DM. En su lugar, la he quitado y he puesto un atajo en mi navegador web que me lleva a los mensajes privados en su versión web. En esta versión web no sale el contador de notificaciones nuevas, así que es un doble win.

He cerrado sesión en GitHub y puedo decir que no ha habido commits durante estas dos semanas de vacaciones. Esta es la parte curiosa, porque en otras ocasiones, mis vacaciones también hubiesen sido el momento de improvisar proyectos nuevos que tampoco hubiesen sido terminados nunca. ¿Por qué esperar a abandonarlos a medio hacer cuando puedes abandonarlos sin hacer?

Una vez reducidas cosas, he empezado a meter otras. Principalmente leer libros y artículos que llevaban en mi lista de “ver más tarde” un tiempo, escuchar todos esos podcasts que no escuchaba desde marzo, cuando dejar de ir a la oficina se cargó mi rutina de escuchar podcasts en el transporte público; y vaciar el resto de listas de cosas para ver más tarde. A veces consumiendo el contenido, otras veces asumiendo que nunca lo veré y eliminándolo para siempre.

He curado aun más la lista de sitios web a los que estoy suscrito en mi aplicación RSS, eliminando algún que otro sitio y metiendo alguno nuevo. He decidido meter en mi lector RSS suscripciones a sitios web de actualidad, que es algo que no hacía desde hace 10 años (los tiempos de Google Reader). He sido muy estricto con lo que he metido en la carpeta de Actualidad, me he asegurado de no cometer el error de meter sitios web muy sectarios, ni de que todos los sitios estén alineados en el mismo lugar de la balanza política. Aun así, sospecho que alguno acabará cayendo de la lista más pronto que tarde.

He hecho algunos cambios a nivel técnico en mi blog porque quiero asegurarme que escribo con más frecuencia. Esto es más que por sacar el lado creativo, es porque escribir bien es un hábito difícil de conservar y tengo la impresión de que lo estoy perdiendo si no lo cuido. Otro día hablo a nivel más técnico de qué he tocado, pero se resume en que he cambiado cosas para facilitarme el escribir contenido y publicarlo de forma automática usando mi iPad, sin tener que ejecutar programas complicados para procesar cada artículo. Este artículo ya se está escribiendo y publicando desde el iPad, por ejemplo.

Hoy ha sido un día de ponerse al día en la vuelta de vacaciones. He marcado mucho correo como leído sin leerlo en realidad (notificaciones automáticas, newsletters atrasadas que no he considerado leer, invitaciones a reuniones que han ocurrido en mi ausencia). Pero lo bueno es que mi concentración y productividad ha sido mucho mejor que antes de vacaciones. Estaría bien aprovechar la inercia que he ganado simplificando cosas durante estas vacaciones y poder arrastrar esas mejoras durante bastante tiempo.