Septiembre de 2020 en lo deportivo

En septiembre de 2020 he salido a correr 11 veces sumando 102 kilómetros.

Es el mejor mes desde el fin del primer confinamiento, cuando empecé de cero al haber perdido toda mi forma física. También es el mes en el que menos problemas para respirar he tenido mientras hago ejercicio. Las diferencias de este mes son:

  • Me propuse este mes volver a hacer 10 carreras de 10 kilómetros, como hice en 2019. Orientativamente, por eso salen 11. Sin embargo, darle progreso al mes, en vez de simplemente «correr por correr», me ha ayudado bastante a volver a empezar.
  • He vuelto a activar la voz que cada kilómetro te recuerda cómo vas por los auriculares. También le da progreso y me ayuda a dosificar el esfuerzo.
  • He dejado de usar mi mochila de running y me he comprado una riñonera para guardar la mascarilla mientras corro. Llevo años usándola sin problema, pero tengo la sensación de que me ha empezado a estrangular el pecho. Sea mi imaginación o no, con riñonera ya no noto dolor.

Esta gráfica muestra mi progreso anual. Es una mierda, pero no sé usar Apple Numbers y menos en iPadOS. En bandas azules, las distancias hechas por sesión. El volumen verde representa mi inercia (la suma de los kilómetros corridos en los últimos 7 días; más de 7 días sin correr pone en peligro mi forma física). La línea roja es la suma de kilómetros hechos en 2020.

Gráfica de ejercicio de septiembre 2020
Gráfica de ejercicio de septiembre 2020

Para octubre: mi intención es repetir otro 10×10 salvo que se produzca un cierre absoluto (que no parece el caso). En caso de que se me prohiba salir del límite del municipio, este mes he ensayado itinerarios alternativos por algunos de los parques que tengo cerca de casa en los que si doy suficientes vueltas alcanzo los 10 km. Cruzo los dedos para que no tenga que tener que usarlos, porque es mucho más divertido correr en línea recta que dar vueltas.

El bochorno madrileño

Poniéndome al día con las noticias de ayer mientras desayuno, parece que el gobierno kamikaze de la Comunidad ha cedido un poco. Hoy el gobierno central va a proponer medidas para la capital y, de nuevo, tratar a la capital como el resto del país era injusto, pero tratar al resto del país igual que a la capital no. [Relaccionado]

Habrá que ver hoy qué medidas proponen (bonita palabra, luego a ver cuántos días tardan en aplicarse esas propuestas; ni que tuviésemos prisa por controlar la epidemia ni nada… 🙄), pero doy por hecho que acertaré en mi porra de ayer: confinamiento perimetral, como se ha hecho hasta ahora en el resto del país.

Y es que sí, mientras todas las noticias las ocupa la Comunidad de Madrid, en el resto del país la vida sigue. Cuando un municipio o una comarca se complica, se cierra de forma perimetral y con condiciones para trabajar o estudiar. Volvió a pasar ayer mismo en Castilla y León. Y sin ver tantos berridos con cada cierre, no sé si porque no son “noticiosos”, o porque o se nadies se queja.

Así que al final, uno lo que siente es un poco de bochorno por la mala gestión y un poco de vergüenza ajena por el mal comportamiento de su comunidad. La política identitiaria de la Comunidad de Madrid nunca ha ido conmigo. No me considero madrileño, en parte porque ese folclore identitario se reduce a fiestas locales del municipio de Madrid. Sin embargo, lo que sea que regulen a nivel comunitario no deja de afectarme igual que al resto, así que al final me tengo que preocupar igualmente.

Estaría bien en algún momento buscar o hacer una recopilación de: municipios o regiones del país que han sido confinados desde el 21 de junio; duración final del confinamiento los que hayan dejado de estarlo; efecto directo en la incidencia (cuánto tarda en notarse el efecto del cierre en los datos de contagios que reporta).

La paz que precede a la tormenta

El ambiente esta mañana a la hora de correr era inusualmente silencioso. Incluso al terminar el entrenamiento, poco después de las 8:00. Un par de coches, un par de jóvenes yendo a clase. Vale, el parque por el que estos días estoy corriendo a modo de ensayo por lo que pueda pasar hoy está un poco apartado de las calles, pero en días anteriores había más ruido a esta hora. Mochilas de carro llevadas por niños pequeños, personas mayores caminando solas cuyo único ruido es el del bastón.

Hoy podrían venir curvas en las noticias. No lo sé. Son las 9:20 cuando estoy escribiendo esto. El gobierno de la Comunidad sigue sin hacer nada, y el gobierno nacional sigue amenazando con intervenir. Aquí mi predicción de mierda. Fallaré, pero da igual, porque después de todo soy un don nadie anónimo. O acertaré, y en ese caso dará igual porque era demasiado obvio.

No hay dinero para cerrar. Entonces no se va a poder cerrar a cal y canto por el momento. Si aplican restricciones a más sitios, tendrán que ser como las que se han visto hasta ahora en el resto del país, perimetrales y con permiso para trabajar.

No van a cerrar los colegios por el momento. Después de la narrativa repentina que llevan dando desde agosto de “los colegios son seguros, los niños ya no son peligrosos”, un cierre completo sería un fracaso. Además, un cierre de los colegios significaría problemas para que los padres vayan a trabajar, y no queremos eso. Así que todo el mundo a trabajar.

Hace unos días el BOCM recomendó no salir de casa en toda la región si no era necesario. Pero no van a cerrar los bares ni los restaurantes. Ni las casas de apuestas. De modo que sería absurdo prohibir a la gente que, por ejemplo, salga a caminar a diario si le apetece o a hacer deporte, como han podido seguir haciendo en el resto de Europa Occidental y EEUU, incluso en primavera.

La edad dorada del modding

Esta semana ha sido noticia la filtración del código fuente de Windows XP (y de otros productos de Microsoft) en internet. Multitud de interesados y periodistas se han metido a mirar en las tripas en busca de tesoros y, por supuesto, los trofeos han tardado poco en salir.

Entre carpetas, han hallado un tema visual para Windows XP basado en el viejo diseño que tenía el primitivo MacOS X de Apple. Este tema es inédito porque nunca vio la luz (se trataría de una versión interna y primitiva, e imagino que el departamento legal ni querría saber nada de él), ya que lo que el resto asociamos a Windows XP es su famoso diseño y colores, Luna.

Captura de pantalla de Windows XP
Luna. (Wikimedia Commons)

Todo esto me hizo recordar los buenos tiempos que nos dejó la década pasada hace tres lustros la personalización. Recuerdo haber tenido que reinstalar mi sistema operativo en multitud de ocasiones después de haber sobado tanto algunas de las DLLs del sistema que ni el propio Windows las reconocía como suyas.

Que Microsoft tuviese su propia versión interna de un tema tipo Aqua es llamativo, porque también es uno de los primeros riceos que recuerdo de mi máquina, tanto en Windows como en Linux, donde las opciones eran aún más grandes. Pero, evidentemente, también recuerdo el Vista Transformation Pack, para aparentar que «no es tan vieja mi máquina, puede parecer moderna». Y, años después y paradojas de la vida, la Clasic Shell para hacer que mi máquina no pareciese tan moderna en los días de Windows 7.

El modding de sistemas operativos y la personalización radical del sistema realmente es una idea tan vieja como los propios sistemas operativos. El Winamp Skin Museum, que apareció en foros hace ahora un par de semanas, es un buen testimonio de las posibilidades de personalización de finales de los 90 a principios de los 2000. O sea, no es una cosa reciente.

Sin embargo, el modding de la década de los 2000s llega en un punto interesante en el que internet se ha expandido lo suficiente como para crear nuevas comunidades en el contexto de las primeras redes sociales. Conexiones a internet más rápidas y más y mejores herramientas de diseño gráfico que lo que había antes. Y a la vez, en esa época los sistemas operativos todavía permitían cierto grado de personalización debido a la falta de restricciones y medidas de seguridad como las que traen hoy en día. En Twitter y Mastodon, la cuenta @osxthemes publica capturas de pantalla con temas para MacOS X, donde también hubo una época en la que esto también era posible.

Hoy en día, la personalización sigue estando ahí, pero cada vez está más arrinconada. Aún hoy, como en los viejos tiempos, siguen existiendo versiones de UXTheme para Windows 10. Sin embargo, tanto Windows como macOS tienen medidas de seguridad mucho más estrictas para impedir que se hagan modificaciones no autorizadas al sistema operativo. Siempre en nombre de la seguridad y de evitar malware, aunque sea a costa de impedirte como administrador de tu ordenador tocar dentro de ciertas carpetas privilegiadas.

Supuestamente, el mundo GNU/Linux sigue siendo más liberal con la modificación, pero la última vez que usé GNOME seguía teniendo que dar demasiados clics para poder escapar de la influencia de Adwaita (a pesar de que haya mejorado muchísimo estéticamente respecto a las primeras versiones). Otros entornos de escritorio opinionados, como Pantheon, también son igual de reservados a la hora de permitir hacer cambios a su interfaz.

Por supuesto, hoy día mis intereses han cambiado y ya no le doy tanta importancia a esto. Cuando tengo que sentarme a trabajar con un ordenador, lo único que quiero es completar mis tareas en la menor cantidad de tiempo. No le presto atención ni al tema que esté usando, ni siquiera a los temas de colores o las tipografías con las que escribo en mis entornos de programación. Sin embargo, no puedo evitar pensar en que he tenido suerte creciendo en una época en la que sí se dieron las condiciones para que, de verme interesado por lo de modificar el aspecto de mi máquina, haya tenido las herramientas y el permiso por parte de mi propia máquina para poder llevar esa creatividad al límite, aunque el precio a pagar fuese tener que formatear el sistema después de casi romperlo.

Hemos corregido errores

Alguien hace bastantes años decidió en Apple que sería estupendo que en la aplicación App Store las aplicaciones del catálogo tuviesen un lugar significativo para explicar a sus usuarios las novedades y cambios que trae una actualización. Por ejemplo, Reeder (mi lector de feeds):

En la sección Novedades, Reeder muestra lo que ha corregido o agregado.

Encuentro insultante la cantidad de aplicaciones no indie que se limitan a mostrar en cada actualización un «hemos corregido problemas» pero no cuentan realmente las novedades. Twitter es un ejemplo de esto:

¿Qué hicimos? ¡Mejoras! ¿Para qué? ¡Para ofrecerte un Twitter cada vez mejor!

Por ejemplo, la semana pasada actualicé a iOS 14 e iPadOS 14. Una de las novedades es permitir cambiar el navegador por defecto que se usa cuando sigues un enlace recibido en chat, email o similares. Descubrí casi por accidente que mi Firefox ya tenía esta función disponible a base de abrir las opciones cada día y ver si ya estaba ahí la opción. Si tuviese que fiarme de las notas de versión que hay en la AppStore, jamás me hubiese enterado:

Las novedades de la supuesta actualización que presuntamente añade una función nueva. Si toco Versiones previas tampoco veo nada diferente a esto.

Lo mismo se puede decir para otras apps como YouTube para iOS. Pago YouTube Premium, lo que me permite escuchar vídeos de YouTube de fondo incluso con la pantalla apagada o mientras miro otras aplicaciones, y estoy esperando la futura actualización que agregará modo PiP, para poder seguir viendo el vídeo en una esquina del iPad o el teléfono mientras miras otras cosas. Me temo que ese día me enteraré antes por los titulares de los sitios web de actualidad que por las notas de versión de la AppStore:

Y todas son así.

🙄

Reboot

Al final, la casualidad ha hecho que el Dani de 2020 siga teniendo bastantes cosas en común con el Dani de 2010. Salir poco de casa, tener un profundo odio por el gobierno, y un gusto por auto-torturarse con WordPress difícil de entender.

– Yo mismo, anoche a la 1:00 mientras terminaba de meter reglas en el Traefik de danirod.es.

Pues finalmente he hecho un reboot a mi sitio web y he empezado de cero. Es una sensación parecida a como cuando en clase tocaba estrenar cuaderno. Tengo un lienzo en blanco, y ahora hay que rellenarlo con cosas.

Para esta etapa, he cambiado el software de mi web y ahora escribo con WordPress. Ha evolucionado mucho en estos cinco años y tengo curiosidad por probar las novedades. Si viese que me da demasiados problemas, me desharía de él y volvería a algo como lo de antes. Yo lo único que quiero es no complicarme la vida; me da igual el software que haga funcionar mi página web.

Ahora una pequeña nota al pie técnica para interesados: ¿por qué? ¿acaso ya no me gusta Jekyll, el software que usaba hasta ahora para mantener mi web? Sí, me gusta, y funciona estupendamente. El problema con la antigua web era más mío que del software. Hace un par de años empecé a llenar el blog de cosas que no eran artículos, como fotos, vídeos, hasta estadísticas de mis entrenamientos. Todos estos extras estaban montados casi con cinta adhesiva metiendo docenas de plantillas y hacks en el sitio web. Pero la cinta adhesiva a veces tiene estas cosas: que se despega. Y muchas veces algo que debía tomar dos minutos, como puede ser etiquetar y subir una foto al blog, toma tres horas porque he encontrado un error nuevo; eso cuando decido sentarme a arreglarlo y no desisto directamente.

Entonces, aunque sigo metido en esta etapa post-redes sociales en la que el objetivo es dejar de alimentar los engranajes de Twitter y redes similares y ser mi propia república independiente en internet, voy a intentar limitarme con lo que escribo en mi sitio web a cosas sencillas que sepa que van a funcionar siempre. Porque, de nuevo, yo lo único que quiero es no complicarme la vida.

Individualismo

Uno de los tópicos que más se cuentan por esta zona es el de que los habitantes de los países del norte de Europa son fríos, grises y, sobre todo, individuales. Se dice que esto contrasta muchísimo con los del sur, que son más de compartir, más de sentirse en una comunidad, de ser solidarios, y todo eso. Sin embargo, con las noticias de los últimos meses, empiezo a ponerlo en duda.

Durante el primer confinamiento, se usaba el término “héroes” para describir a los ciudadanos que se quedaban en su casa. Héroe por acatar las prohibiciones de salir de casa, en uno de los países del continente que ha tenido uno de los confinamientos más duros y autoritarios, aunque también de los más efectivos. La gente se volcaba, se sentía parte de una comunidad, aplaudía con sus vecinos.

Sin embargo, abrieron las puertas de las calles en mayo y esa solidaridad se convirtió en individualismo. De repente el bien de la comunidad, el de impedir volver atrás y recuperar la normalidad que siempre tuvimos, se desvaneció. El derecho a pisar la terraza y mamarse una cerveza, hacinado y rodeado de personas que hablan fuerte y que no llevan la boca ni la nariz cubierta. El derecho a ir una fiesta en la piscina organizada por un empresario del sector de la hostelería que, aunque de forma lógica defiende su modelo de negocio con tal de no ir a la quiebra, no logra entender que un retroceso y una segunda ola va a provocar que vaya a la quiebra, no sólo su empresa, sino otras de otros sectores que no tengan nada que ver con el suyo.

Los que tomamos medidas somos vistos como los raros. “No te voy a pegar nada”. No sólo se trata de que me peguen nada. Se trata de que yo tampoco lo pegue a nadie. O que me peguen algo y lo pueda ir transmitiendo a más personas en los siguientes días hasta que note síntomas y se pueda detener la transmisión. En definitiva, los que pensamos más en el bien común somos vistos como los raros, por no actuar de forma individualista.

Ya dije hace poco que la estrategia del “yo te protejo, tú me proteges” ha dejado de funcionar en mí, y que prefiero usar mascarillas individuales y “egoístas” (como las llegó a llamar el gobierno) antes que las “solidarias”. Si me veo rodeado de gente que sólo piensa en ellas mismas y no en los demás, tendré que poner barreras adicionales para poder defenderme no sólo a mí, sino también a los demás con los que me pueda juntar.

Cuando empiecen este otoño de nuevo las restricciones, que no espere nadie que vaya a participar de nuevo en la charanga. Esta sociedad me ha demostrado que aunque se le llena la boca de palabras como “comunidad” cuando se trata de criticar a otros, en el momento de la verdad son más individuales todavía que aquellos a quienes critican. Igual será que lo de la cultura de la solidaridad de los países del sur es un mito, y que somos igual de egoístas que aquellos a quienes pretendemos señalar.

Se acabó Twitter

Este post fue publicado originalmente como un hilo en mi cuenta de Twitter después de tener desactivada la cuenta durante 29 días.

Durante mis vacaciones, desactivé mi cuenta de Twitter como parte de un minimalismo digital. Ahora, 30 días después, la reactivo. Estoy bien, espero que ustedes también. No me siento cómodo en esta app. Mucho odio y desinformación, y cansa taparse la nariz todo el rato.

Mi configuración de Twitter es estricta. Tengo puestas las Tendencias de otro país para no entenderlas ni leerlas. Sólo sigo temas nicho de mi interés y silencio lo demás. Aun así, he visto odio y desinformación permear mi burbuja, afectando a gente que sigo, leo y admiro.

Esta cuenta de Twitter está inactiva y sin notificaciones. No me voy a enterar si me mencionas por aquí. Hice cambios técnicos a mi blog para poder escribir desde mi iPad, sin necesitar portátil. Cuando acabe un proyecto que tengo entre manos, escribiré con más frecuencia.

@danirod93

Yo te protejo, tú me proteges

Ayer me llegaron las mascarillas FFP2 que pedí durante el fin de semana por internet. Por el momento, he comprado sólo 5 porque con el pedido de higiénicas anterior que hice a principios de mayo (antes de que empezasen a obligar su uso), he visto que duran más de lo que pensaba (salir menos de casa de lo esperado, dejarlas colgadas si no han acumulado las horas máximas de uso).

A principios de mayo compré mascarillas higiénicas. Las azules. Las de origami. Las económicas. En su momento pensé que sería suficiente. Impiden que, en el caso de que tenga el bicho, el bicho salga de mí, pero no impiden que el bicho me entre si me acerco a una persona que lo tiene. “Pero se supone que funcionaría cuando todo el mundo lleva una”. Después de tres meses, considero que fue un error por mi parte pensar que todo el mundo participaría en esto.

Siempre soy yo el que tiene que bajarse de una acera cuando de frente veo una persona egoísta, nunca son los demás quienes se bajan. Durante estos meses, he probado distintas cosas con las personas que me cruzo en la calle que no llevan mascarilla o no la llevan correctamente. Mirar mal a los ojos, apartarse de forma descarada. Cuando hago deporte, hacer gestos con la mano para pedirles que se aparten. Incluso toser cerca, pero es que ni siquiera esto funciona.

Todo esto siempre sin decirles directamente nada, porque la gente está muy crispada y se puede volver violenta si les dices nada, como pasó en Francia y en menor parte en País Vasco durante el mes de julio. Sobre todo los adolescentes. Resulta irónico que encuentren estúpido portar una mascarilla pero no colgarse una riñonera del cuello o teñirse el pelo de colores raros.

Otro día hablo de lo que vi directamente el otro día cuando bajé a Madrid, pero va en esta línea también.

De modo que, sí, fue un error por mi parte pensar que la estrategia del yo te protejo, tú me proteges valdría para algo. Si nadie me va a proteger a mí, creo que lo justo es que pase a usar las egoístas FFP2 (LaSexta dixit) y empiece a preocuparme más por mí que por el resto.