El cacao de los requisitos de Windows 11

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No solo mintieron con lo de que Windows 10 iba a ser la última versión de Windows, sino que Windows 11 tiene por el momento una importante subida de requisitos mínimos que ha enfadado a bastante gente. Quizá tenga su explicación lógica: los requisitos mínimos de Windows 10 en 2015 fueron tan bajos que a cualquier máquina compatible con Windows 7 se le ofreció actualizar a la versión 10, y en algún momento habrá que empezar a dejar de lado máquinas de 11 o 12 años de vida. Sin embargo, tal vez el timing no sea el más adecuado para pedirle a gente que se deshaga de hardware perfectamente funcional solo porque no es de la generación de procesadores que a Microsoft le parece bien.

Antes de que Microsoft decidiese tumbar la PC and Health Check bajo la promesa de mejorarla, la descargué y la instalé en mi gaming rig para ver la compatibilidad. Llevaba días escuchando que muchos ordenadores no tan viejos estaban reportando ser incompatibles, pero la herramienta hacía una pésima labor en decir por qué. El primer intento de ejecutarla sobre mi ordenador, comprado hace 7 meses, no me sorprendió del todo.

Interesante.

Hasta que Microsoft arregle su PC and Health Check y haga que muestre un mensaje de error un poco más claro, una forma de ver por qué no es compatible un ordenador con Windows 11 es utilizar WhyNotWin11. Este programa analiza las specs y muestra en detalle todas las specs mínimas para Windows 11 y las comprueba y reporta por separado de forma gráfica.

Foto del GitHub, no es mi ordenador.

Después de una pequeña confusión entre «Windows 11 requerirá activar Secure Boot» y «Windows 11 requerirá ser compatible con Secure Boot» (FreeBSD no utiliza todavía Secure Boot y no me gustaría complicarme el acceso a esa partición, bien gracias), el único problema está en TPM 2.0. Mi Ryzen tiene TPM, pero al ser un ordenador montado, se conoce que no viene activo por defecto en la configuración del UEFI.

Para poder activar TPM tuve que consultar varios vídeos en YouTube que me explicasen cómo utilizar el menú UEFI de mi ordenador, entender por cuál de las docenas de submenús me tengo que meter, y ser capaz de localizar la entrada correcta del menú, que tiene el sensual nombre de AMD CPU fTPM (a veces parece que los nombres de las cosas se eligen dejando caminar un gato sobre el teclado…)

Todo lo que podía pensar mientras hacía esto es cómo un usuario con menos conocimientos (y eso que yo no entiendo de hardware, por eso alguien montó mi ordenador por mí y por eso paralelamente mis otros dispositivos son Apple) iba a ser capaz de sobrevivir a este paso en el supuesto de que sea esto todo lo que tiene que hacer para hacer una máquina compatible con Windows 11.

Después de hacer este paso, la PC and Health reportó que mi máquina ya podría recibir la actualización a Windows 11 (¡gracias!).

Gracias, hombre.

Abrir en una ventana nueva, Slack Edition

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Hablemos de Slack. Slack tiene un menú de acceso rápido que permite saltar rápidamente a otra conversación pulsando ⌘K. Se trata de otro acto de respeto hacia los power users que consideran que levantar las manos del teclado para agarrar el teclado, desplazarlo a la barra lateral, localizar la conversación y hacer clic en ella es una pérdida de tiempo pudiendo teclear ⌘-K-D-A-N-I-Enter. Muy estilo Vim. Es otra forma diferente de mostrar respeto.

Pero sigue sin ser abrir en ventana nueva. No puedo trabajar con dos conversaciones a la vez. A lo sumo con una conversación abierta en la pantalla principal y un hilo abierto en la barra lateral. No puedo consultar información o un código que me hayan enviado por una conversación mientras la discuto o hablo sobre ella por otra conversación. Todo lo que puedo hacer es utilizar su versión web desde mi navegador web y abrir múltiples instancias de la misma aplicación web, y aun así estoy condenado a tener en todas las instancias la misma barra lateral y el mismo encabezado en la parte superior.

Ojo, no estoy negando que haya complejidad. Me leí el post que publicaron hace un par de años en su blog de ingeniería. Entiendo que todo es una aplicación React gigante con estados de Redux globales. Aquí sólo me estoy lamentando en voz alta de que hayamos aceptado esta nueva normalidad plagada de aplicaciones no nativas sin considerer este tipo de casos de uso más avanzados.

Vamos, Slack, aquí te dejo una idea de cómo se podría ver. Haría también el concepto de cómo sería ese pop-up: una ventana nueva donde sólo se vea la barra de título del sistema operativo y luego el área principal con la conversación (sin barras laterales ni superiores), pero se acaba mi descanso de la hora de comer y no tengo tiempo de diseñar esa pantalla.

Concepto. Este menú no existe. (Ojalá.)

La barra de tareas de la 21H1

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1995. Microsoft presenta Windows 95, con la barra de tareas como una de sus principales características rompedoras, para hacer más productiva la experiencia ofreciendo botones que permitan cambiar de ventana mucho más rápido, junto con un menú inicio para abrir programas y documentos de una forma mucho más eficiente.

Barra de tareas de Windows 95.

2021. Mi gaming rig se actualiza a Windows 10 21H1, que introduce la sección Noticias e intereses, porque la tecnología hoy día no distrae lo suficiente de cara a completar las tareas del día a día.

Menú Noticias e intereses.

La edad dorada del modding

Esta semana ha sido noticia la filtración del código fuente de Windows XP (y de otros productos de Microsoft) en internet. Multitud de interesados y periodistas se han metido a mirar en las tripas en busca de tesoros y, por supuesto, los trofeos han tardado poco en salir.

Entre carpetas, han hallado un tema visual para Windows XP basado en el viejo diseño que tenía el primitivo MacOS X de Apple. Este tema es inédito porque nunca vio la luz (se trataría de una versión interna y primitiva, e imagino que el departamento legal ni querría saber nada de él), ya que lo que el resto asociamos a Windows XP es su famoso diseño y colores, Luna.

Captura de pantalla de Windows XP
Luna. (Wikimedia Commons)

Todo esto me hizo recordar los buenos tiempos que nos dejó la década pasada hace tres lustros la personalización. Recuerdo haber tenido que reinstalar mi sistema operativo en multitud de ocasiones después de haber sobado tanto algunas de las DLLs del sistema que ni el propio Windows las reconocía como suyas.

Que Microsoft tuviese su propia versión interna de un tema tipo Aqua es llamativo, porque también es uno de los primeros riceos que recuerdo de mi máquina, tanto en Windows como en Linux, donde las opciones eran aún más grandes. Pero, evidentemente, también recuerdo el Vista Transformation Pack, para aparentar que «no es tan vieja mi máquina, puede parecer moderna». Y, años después y paradojas de la vida, la Clasic Shell para hacer que mi máquina no pareciese tan moderna en los días de Windows 7.

El modding de sistemas operativos y la personalización radical del sistema realmente es una idea tan vieja como los propios sistemas operativos. El Winamp Skin Museum, que apareció en foros hace ahora un par de semanas, es un buen testimonio de las posibilidades de personalización de finales de los 90 a principios de los 2000. O sea, no es una cosa reciente.

Sin embargo, el modding de la década de los 2000s llega en un punto interesante en el que internet se ha expandido lo suficiente como para crear nuevas comunidades en el contexto de las primeras redes sociales. Conexiones a internet más rápidas y más y mejores herramientas de diseño gráfico que lo que había antes. Y a la vez, en esa época los sistemas operativos todavía permitían cierto grado de personalización debido a la falta de restricciones y medidas de seguridad como las que traen hoy en día. En Twitter y Mastodon, la cuenta @osxthemes publica capturas de pantalla con temas para MacOS X, donde también hubo una época en la que esto también era posible.

Hoy en día, la personalización sigue estando ahí, pero cada vez está más arrinconada. Aún hoy, como en los viejos tiempos, siguen existiendo versiones de UXTheme para Windows 10. Sin embargo, tanto Windows como macOS tienen medidas de seguridad mucho más estrictas para impedir que se hagan modificaciones no autorizadas al sistema operativo. Siempre en nombre de la seguridad y de evitar malware, aunque sea a costa de impedirte como administrador de tu ordenador tocar dentro de ciertas carpetas privilegiadas.

Supuestamente, el mundo GNU/Linux sigue siendo más liberal con la modificación, pero la última vez que usé GNOME seguía teniendo que dar demasiados clics para poder escapar de la influencia de Adwaita (a pesar de que haya mejorado muchísimo estéticamente respecto a las primeras versiones). Otros entornos de escritorio opinionados, como Pantheon, también son igual de reservados a la hora de permitir hacer cambios a su interfaz.

Por supuesto, hoy día mis intereses han cambiado y ya no le doy tanta importancia a esto. Cuando tengo que sentarme a trabajar con un ordenador, lo único que quiero es completar mis tareas en la menor cantidad de tiempo. No le presto atención ni al tema que esté usando, ni siquiera a los temas de colores o las tipografías con las que escribo en mis entornos de programación. Sin embargo, no puedo evitar pensar en que he tenido suerte creciendo en una época en la que sí se dieron las condiciones para que, de verme interesado por lo de modificar el aspecto de mi máquina, haya tenido las herramientas y el permiso por parte de mi propia máquina para poder llevar esa creatividad al límite, aunque el precio a pagar fuese tener que formatear el sistema después de casi romperlo.