eMule en 2021

Estuve jugando este fin de semana con eMule, como en los viejos tiempos. En líneas generales, abrir el programa parece lanzar una máquina del tiempo contra 2007, y es que todo sigue exactamente igual que hace una década (y pico). Cosa que tampoco es difícil, porque la última versión para descargar, la v0.50a, salió en abril de 2010.

Captura de pantalla de eMule
eMule 0.50a recién abierto

Mi crónica del proceso

Conectarlo a las redes fue complicado. Recordaba eMule como un software más plug and play. Instalar, pulsar Conectar y entrar a la red. Admisiblemente fue más dificil que en otros tiempos, imagino que porque la lista de servidores que se preinstala está anticuada. La sección Kad me sale en blanco.

Tras un poco de lectura de guías que no recuerdo si el Dani del pasado leería o no, me encuentro descargando un nodes.dat y un server.met que de repente llenan de vida ambas pestañas. O eso pienso yo. Aunque soy capaz de conectarme a un servidor eD2K, no consigo inicialmente entrar a la red Kad. De hecho, ninguna flecha se pone verde y el icono de la mula aparece con los ojos vendados. Creo recordar que eso quería decir que no está correctamente conectado. Supongo que el que mi proveedor de internet use CG-NAT y por lo tanto convierta abrir puertos a internet en todo un trámite burocrático que no sé si estoy dispuesto a hacer, tendrá que ver.

Buscador de eMule
No sé si es que ya no queda nadie compartiendo archivos, o si es que no tengo bien configurado el programa.

Salto a la sección Buscar y pienso en algo que buscar. Apple Music, Steam, Netflix y Prime Video han convertido la piratería en una cosa del pasado, así que no se me ocurre nada que tenga necesidad de obtener digitalmente. Que alguien busque una máquina del tiempo y se lo diga al Dani de otros tiempos: algún día no necesitarás nada de esto. Por poner algo, pongo «debian 10» en el buscador y le doy a Buscar. Obtengo pocos resultados pero aparecen un par de CDs. (También un par de archivos .torrent, curiosamente.)

En algún momento, mientras estoy haciendo todo esto, mi cliente se conecta finalmente a la red Kad. Doble flecha amarilla (que no verde). Aprovecho para buscar en la red Kad pero no encuentro resultados. Hago un par de búsquedas más. Encuentro bastantes CDs y DVDs de FreeBSD 13. En el momento de escribir esto, no hace ni dos meses que ha visto la luz, así que lo considero también un indicador de que al menos hay gente que hoy día sigue subiendo contenido actualizado. Lo trato de descargar también.

Y entonces es cuando empiezan los flashbacks intensos.

Sección de descargas de eMule
Hacía años que no veía esta pantalla.

Hacía años que no veía la pantalla de descargas. La recordaba más colorida, aunque también es cierto que por entonces tendría más uso que ahora, tanto por mi como por otros pares. La única descarga que parece avanzar es la de FreeBSD. La otra permanece en un azul claro simbolizando que dependo de una única fuente que no se digna a compartir conmigo.

Recuerdo que en otros tiempos, una vez que aparecían fuentes suficientes, uno se podía ir a las propiedades de cada descarga para ver como esos pares habían decidido llamar a los archivos que estaba descargando. Era una forma inteligente de prevenir sustos y de no perder el tiempo, porque si descargabas un archivo y al ver cómo lo llamaban los demás te encontrabas con otro, sabías que estabas descargando otra cosa que no fuese lo que habías buscado.

Ahora mismo, poco hay que consultar. Me vuelvo al buscador, busco más cosas. Encuentro PDFs para descargar (posiblemente de forma no muy legal) libros que han sido descatalogados de Amazon. Pongo a descargar un PDF, pero se mantiene de color rojo por minutos, indicando que no hay nadie que pueda compartir conmigo en este momento.

Pasa el rato y veo que mi descarga de FreeBSD continúa lentamente a ritmo de 100 kB/s. Como en los viejos tiempos, ponías a descargar algo por la noche y te ibas a dormir con la esperanza de tenerlo completo a la mañana siguiente. Excepto que hoy día, con una conexión de fibra de 500 MB/s, podría haber tenido este archivo descargado hace ya un buen rato si lo hubiese descargado desde el sitio web oficial.

Cancelo las descargas, cierro el software y lo desinstalo.

¿Y bien?

Es bonito ver que sigue habiendo gente todavía conectada a esta red, esforzándose por compartir contenido. Sin embargo, muchos de nosotros ya pasamos página, dado el abanico de posibilidades legales que tenemos hoy en día, sin estar dispuestos a volver atrás. A tiempos más simples, tal vez también más nostálgicos de otra época que no va a volver, pero también menos avanzados que lo que tenemos hoy en día.

WordPress vintage

Imagen

Aprovechando que WordPress cumplió 18 años la semana pasada, me he decidido a instalar el clásico tema Default, el que fue el tema por defecto hasta la llegada de los temas “Twenty”.

Por supuesto, Default no es un tema pensado para móviles. No tiene menús integrados (he tenido que traerme la navegación a la sección widgets). Sorprendentemente, se lleva bien con Gutenberg, aunque no tiene soporte para post formats por lo que no puedo marcar una entrada como “Minientrada”, ni como “Estado”, ni como ninguna de esas cosas que vinieron después, ya en la era Twenty, con temas compatibles con móvil, y con un diseño que roza lo brutalista, basado en colores fuertes, pocas decoraciones y tipografías grandes.

Pongo esta captura de pantalla como evidencia por si en algún momento decido regresar a algo un poco más moderno.