Mes: octubre 2020

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    (Si soy capaz de escribir toots desde mi blog, no sé qué futuro le espera a mi instancia local de Mastodon…)

  • Ahora todos los cool kids tienen un Substack. Envían una newsletter y la monetizan. Este blog ha dejado de ser actualizado, ahora puedes seguirme por Substack.

    Se ha olvidado demasiado deprisa en qué degeneró Medium una vez que todo el mundo hizo lo mismo hace unos cuantos años ya.

  • Seguramente esto sea contrario a la política de seguridad de macOS, pero hoy no me ha quedado otra que instalar con Homebrew Cask una aplicación GUI que no está firmada y que por lo tanto no pasa la política de seguridad de macOS. Educadamente, macOS me invita a tirar el instalador a la papelera pero hace fallar a Cask, que no se espera esto.

    Si hubiese descargado a mano el instalador, podría seguir las instrucciones habituales para abrir aplicaciones no firmadas: click derecho – Abrir, y olvidarme por hoy de este asunto. Pero, ¿click derecho en Homebrew? ¿Eh?

    Bueno, mirando la página de ayuda del comando brew cask install, la opción que busco es --no-quarantine. Homebrew respeta las opciones de seguridad del sistema operativo y por defecto pone en cuarentena las descargas, igual que hacen los navegadores web, para que salte el sistema de seguridad de macOS al intentar usar el archivo y rechazarlo si no se puede identificar el origen de la aplicación.

    % brew cask install foo --no-quarantine

    Recomendaría usar con cautela esta opción, de todos modos, no sea que se instalen sorpresas en el ordenador por accidente.

  • Mi segundo teléfono inteligente de la era moderna fue el Moto G1 en 2014. Un teléfono de la Motorola de 2013, cuya división de móviles era propiedad de Google. Fue un experimento para crear un móvil a precio de gama baja con prestaciones de una gama superior, antes de que otras marcas como Xiaomi o OnePlus lo hicieran. Antes de envejecer fatal, fue un buen teléfono para costar menos de 200 euros.

    Para ahorrar costes, la caja del Moto G1 no traía ni auriculares ni cargador. He ido a consultar vídeos de unboxings de la época para comprobar que este dato es correcto. En su momento recuerdo comentarios en redes del tipo «no los vas a necesitar, seguro que ya tienes auriculares y cargadores por casa o que puedes comprar uno».

    Mi tercer teléfono inteligente fue el Moto G4+ en 2016. Seguía sin traer auriculares, pero ya me daba igual, porque empezaba a tener mejores auriculares que usar. Traía cargador de pared compatible con Turbo Power. La notificación «Turbo Power conectado» sólo aparecía cuando se ponía a cargar con ese cargador concreto. En otros cargadores, tardaba horas en hacer una carga completa.

    Me pregunto si el Moto G4+ hubiese traído cargador si los objetivos de la Motorola de Lenovo hubiesen sido otros. El mercado de móviles de precio bajo ya tenía nuevos competidores. La cuarta generación no buscaba ser un móvil barato, como generaciones anteriores. Además, sin un cargador no se podría presumir de la carga rápida, que empezaba a despegar por entonces.

    Me hacen mucha gracia los memes al respecto de la ausencia de cargador y auriculares en el nuevo iPhone 12. Sin embargo, no es un concepto nuevo. Lo he estado viviendo en mis propias carnes en años anteriores. No quiero disculparles por esta decisión. Preveo que otras marcas que ahora ridiculizan esta decisión se subirán al carro dentro de un tiempo. Cuando se cargaron el jack de auriculares analógicos, el resto de marcas se burlaron de esta decisión también, pero a día de hoy muchísimos móviles Android se fabrican sin jack de auriculares. Hoy día esa decisión me duele menos, porque uso auriculares Bluetooth el 99% del tiempo. Pero de vez en cuando me encuentro con el caso en el que poder enchufar unos auriculares analógicos estándar a mi móvil me vendría bien, pero al ser un iPhone 11, eso me es imposible.

  • Leyendo comentarios en Hacker News el otro día, me enteré que por fin Blink está trabajando en soporte para MathML. Aunque no proceda de Google, sino de un proyecto externo que por supuesto requiere financiación de patrocinadores para poder sobrellevar el esfuerzo.

    MathML tiene soporte tanto en Firefox como en Safari, pero como Blink todavía no lo soporta, para el 78,35% de los navegadores web es como si no existiese. (Chrome, Edge, Opera, Brave…). Es otro ejemplo de una valiosa tecnología retenida y secuestrada por culpa de la monocultura tóxica de los navegadores que Google está alentando.

  • No se me ocurre otro lugar donde dejarlo, así que como no quiero volver a perder hora y media de mi vida reinstalando cosas la próxima vez que falle, lo voy a dejar aquí.

    Cuando una gema de Ruby tenga extensiones nativas por debajo y se quiera parametrizar su compilación (por ejemplo, cambiar el CC o las CFLAGS), la manera correcta de hacer esto sería:

    gem install ruby-debug-ide -- —-with-cflags=\”-Wno-implicit-function-declaration\”

    Uso este ejemplo porque es este el culpable de haber estado una hora haciendo bundle install como un idiota sin entender por qué falla y falla y falla y falla.

  • Cosas que me he encontrado en internet estos días.

    Los mayores desafíos de la traducción de cine y series. Algunas entendibles, otras clasificables de crímenes al buen gusto.

    Fabricando un detector de mentiras propio de 1927. Hay esqueletos de por medio porque es octubre y porque por qué no.

    Hay tres genios en esta grabación: Chuck Berry, John Lennon y el técnico que le apaga el micro a Yoko Ono.

    Nadie había usado cintas de cassete con un PC IBM hasta ahora: a pesar de llegar a la vez que los discos flexibles, el PC original soportaba cargar y guardar programas en cintas de casette igual que el resto de ordenadores de su época.

    El código autodestructivo oculto en Windows. De ese momento de la historia en el que Microsoft hacía trampas más sucias para quitarse de encima a la competencia.

  • Tengo miedo.

  • Parecía que con la marcha de Reino Unido de la Unión Europea, nos ibamos a librar por un tiempo de propuestas de ley que restrinjan la privacidad en el cifrado de datos. Pero un artículo publicado en la web de la EFF sugiere que Europa estaría preparando una posición pública al respecto del cifrado de las comunicaciones, y que no sería precisamente favorable.

    In late September, Statewatch published a note, now being circulated by the current EU German Presidency, called “Security through encryption and security despite encryption”, encouraging the EU’s member states to agree to a new EU position on encryption in the final weeks of 2020.

    While conceding that “the weakening of encryption by any means (including backdoors) is not a desirable option”, the Presidency’s note also positively quoted an EU Counter-Terrorism Coordinator (CTC) paper from May (obtained and made available by German digital rights news site NetzPolitik.org), which calls for what it calls a “front-door”—a “legal framework that would allow lawful access to encrypted data for law enforcement without dictating technical solutions for providers and technology companies”.

    Lejos de querer distanciarse de la posición de Estados Unidos o China, parece que al final Europa quiere ser como el resto y declarar su particular guerra a las matemáticas, incluso después de haber puesto leyes tan complejas y extrañas para proteger la privacidad de sus ciudadanos en los últimos 10 años como la famosa ley de cookies o la ley GDPR. ¿Resultará que al final lo de la privacidad es un postureo?

    ¿Habrá correlación con esa inquietante obsesión que ha adquirido ahora el gobierno español con intentar hacer redes como WhatsApp o Telegram interoperables, o que cedan a ser usadas para enviar mensajes de emergencia pública (en vez de usar la función de difusión de celda que todos los teléfonos inteligentes tienen de forma nativa sin depender de aplicaciones concretas…)?

  • Los widgets son una de las novedades de iOs 14 y iPadOS 14. Son como los widgets que Android lleva teniendo desde el principio de los tiempos, porque muestran cosas y permiten interactuar con el contenido de una app desde la pantalla de inicio sin llegar a abrir la app.

    A diferencia de los widgets de Android, no son todo lo interactivos que podrían ser, y aparentemente es una decisión intencional por parte de Apple que no puedan tener botones concretos dentro del widget, sino que pulsar el widget debe limitarse a abrir la app. (Qué conveniente eran los widgets de Android para controlar el estado del wifi, GPS y silencio antes de que existiese el centro de control en la bandeja de notificaciones…)

    Una de las cosas buenas que tienen los widgets de iOS es la uniformidad en su aspecto. Incluso a pesar de que en iOS 14 ahora los usuarios tienen vía libre para personalizar la posición y los iconos de su pantalla de inicio, el aspecto de los widgets no puede ser cualquiera, sino que un widget puede elegir entre tres tamaños fijos: 2×2, 4×2 y 4×4. Además, todos los widgets tienen la misma forma de rectángulo con las esquinas redondeadas, y no son forma libre como podrían haberlo sido en Android.

    Una lista de widgets
    Widgets disponibles en mi iPad ahora mismo.

    Sin embargo, una de las cosas malas es el descubrimiento. Uno puede pensar que cuando se instala una aplicación que trae widgets, cómo pasaba en Android, esos widgets están automáticamente disponibles desde la lista de widgets que sale al personalizar la pantalla de inicio.

    Pero es que esto no es así. Para que una aplicación pueda exponer sus widgets, debe ser abierta antes. Esto va en la misma línea de normas como que una aplicación no puede generar notificaciones (ni pedir permiso para generarlas) si nunca ha sido abierta.

    El problema es que iOS 14 es relativamente reciente y todavía hay aplicaciones sacando actualizaciones para meter widgets. Cada semana hay una aplicación nueva, y a falta de un sistema fiable en iOS que te anuncie qué aplicaciones han sido recientemente actualizadas, la única forma conveniente es abrir la AppStore y ver la lista de aplicaciones instaladas, donde se ordenan por fecha de ultima actualización. A partir de ahí, puede que algunas aplicaciones anuncien en sus notas de versión que ahora tienen widgets (no todas lo harán), y para las que no lo hagan, abrir una a una cada app y luego ver si han volcado widgets nuevos en el sistema de personalización. ¡Claramente no es conveniente!